trastornos

Dra. Patricia Bósquez Depto. de enfermería

Mala nutrición. Término empleado con frecuencia en forma errónea para referirse a la desnutrición proteico-energética, ya que, las deficiencias nutrimentales específicas, el uso de dietas lesivas y la obesidad son también formas de mala nutrición.

La adolescencia es una etapa de la vida marcada por importantes cambios emocionales, sociales y fisiológicos. Sobre éstos últimos la alimentación cobra una especial importancia debido a que los requerimientos nutricionales, para hacer frente a estos cambios, son muy elevados y es necesario asegurar un adecuado aporte de energía y nutrientes para evitar situaciones carenciales que puedan ocasionar alteraciones y trastornos de la salud.

Las necesidades nutricionales de los adolescentes vienen marcadas por los procesos de maduración sexual, aumento de talla y aumento de peso, característicos de esta etapa de la vida. Estos procesos requieren una elevada cantidad de energía y nutrientes, hay que tener en cuenta que en esta etapa el niño gana aproximadamente el 20% de la talla que va a tener como adulto y el 50% del peso. Estos incrementos se corresponden con aumento de masa muscular, y masa ósea. Toda esta situación se ve directamente afectada por la alimentación que debe estar dirigida y diseñada para cubrir el gasto que se origina.

Con respecto a los hidratos de carbono y proteínas las recomendaciones en cantidad y calidad son las mismas que para un adulto sano. Se deben mantener las raciones de una dieta sana y equilibrada Se recomienda que, al menos, el 50% de la energía total de la dieta proceda de hidratos de carbono y de un 15 a un 20% de las proteínas asegurando una buena parte de origen vegetal.

En cuanto a grasas, deben representar el 30-35% del total de calorías de la dieta con la relación ácidos grasos saturados / monoinsaturados / polinsaturados adecuada. No hay que olvidar que el aporte correcto de grasas supone cubrir adecuadamente las necesidades de ácidos grasos esenciales (necesarios para formar diferentes metabolitos) y de vitaminas liposolubles.

La bulimia es una enfermedad de causas diversas (psicológicas y somáticas), que produce desarreglos en la ingesta de alimentos con periodos de compulsión para comer con otros de dietas abusivas, asociado a vómitos y la ingesta de diversos medicamentos (laxantes y diuréticos). Es una enfermedad que aparece más en las mujeres que en hombres, que aparece en la adolescencia y dura muchos años.
Los síntomas de BULIMIA siempre incluyen episodios recurrentes de:

* Se comienza con dietas para mejorar el aspecto físico.
* El deseo de comer alimentos dulces y ricos en grasas es muy fuerte.
* Los sentimientos de ira, cansancio, ansiedad, soledad o aburrimiento provocan la aparición de ingesta compulsivas.
* Después de un acceso se siente una gran culpa o se ensayan diferentes métodos para eliminar lo ingerido (vómitos provocados, laxantes, etc.).
* Vómitos.
* Ansiedad o compulsión para comer.
* Abuso de medicamentos laxantes y diuréticos.
* Seguimiento de dietas diversas.
* Deshidratación.
* Alteraciones menstruales.
* Aumento y descensos de peso bruscos.
* Aumento de caries dentales.
* El hábito se arraiga.

El perfil de personalidad más frecuente es el de un adolescente responsable, de excelente desempeño en la escuela (Ej.: abanderado, brillante), con gran dominio del lenguaje, lo que se llamaría “un hijo/a ejemplar”. En la conducta alimentaria suele ser caprichoso y tirano.

Su carácter cambia con respecto a la comida y aumenta su irritabilidad.

La anorexia consiste en un trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso provocada por el propio enfermo y lleva a un estado de inanición. Se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea gordo aun cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado.

El diagnóstico de la anorexia se basa no sólo en la ausencia de un origen orgánico definido, sino en la presencia de ciertas características. En este sentido conviene recordar los criterios considerados por la Sociedad Americana de Psiquiatría para el diagnóstico de la ANOREXIA psíquica:

* Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo normal para la edad y talla.
* Adopción de dietas, que dan a la persona enferma sentimiento de poder y control.
* Posee un único objetivo, “ser delgado”.
* El carácter es hostil e irritable.
* Sobreviene la depresión.
* Realización de actividad física intensa.
* Miedo intenso al aumento de peso o a ser obeso incluso con peso inferior al normal.
* Distorsión de la apreciación del peso, el tamaño o la forma del propio cuerpo.
* En las mujeres, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos en el plazo previsto (amenorrea primaria o secundaria).
* Estreñimiento.
* Preocupación por las calorías de los alimentos.
* Dolor abdominal.
* Preocupación por el frío.
* Vómitos.
* Preocupación por la preparación de las comidas.
* Restricción progresiva de alimentos. Y obsesión por la balanza.
* Preocupación por la imagen y la idea.
* Abundancia de trampas y mentiras.
* Hiperactividad y preocupación obsesiva por los estudios, sin disfrute de ellos.

En cuanto al perfil de las personas anoréxicas es idéntico al de las personas que padecen de bulimia.

La obesidad es una enfermedad que a partir de la década de los 80’s, se ha venido incrementando, debido a la mala nutrición. Este trastorno está en la Clasificación de Gómez como un exceso de peso, en 1° (111-125% del PTN), 2° (126-140% del PTN) y 3° (de más de 141% del PTN), dependiendo del porcentaje de sobrepeso.

La obesidad se observa desde el nacimiento y aunque algunas abuelitas se escandalizan es necesario vigilar el peso del niño con un adecuado control de parte de su pediatra, porque si bien es cierto que hay que estar delgados sanos, no se debe caer en una desnutrición, y este trastorno también es de cuidado.

Si se conocen los antecedentes familiares de obesidad y trastornos relacionados con ella, como son Diabetes mellitus y Enfermedades Cardiovasculares, es de suma importancia concienciar a los padres y al niño obeso de los riesgos de salud que corre.

Pero si recordamos los otros trastornos de la alimentación, la obesidad tiene, además, una situación de baja estima. Por lo que es muy importante decirles a nuestros hijos que los amamos y queremos que sean unos niños sanos para formar una generación sana y responsable.
Saludos.